
ANILLO UNICO

POLLO DE GOMA

BASTON MAGICO

DAGA

CAMPO DE CONCENTRACION |
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Toneladas de cenizas de hobbits dan fe de los estragos que
causaron los
campos de concentración
durante la Tercera Edad. Tras anexionarse La
Comarca, el rey Valacar de Gondor, dio inicio una persecución de
hobbits que las crónicas de la Tierra Media calificaron como
“más sangrienta que la menstruación de un olifante”. La mayoría
de los hobbits acababan en campos de concentración de cinco
estrellas, donde podían disfrutar de las mejores incomodidades
del sector: celdas individuales, duchas de gas natural, horno
crematorio con control de temperatura Hi-tech y televisión por
cable.
El poder de destrucción de los hornos de los
campos era escalofriante, nunca la Tierra Media ha vivido un
genocidio tan reprochable (y necesario por otra parte) como el
sucedido con los hobbits. “Había días en los que te despertaba
un extraño aroma a panceta, que se te pegaba irremediablamente
en la camisa. El caso es que nunca pasamos frío en las
instalaciones, teníamos un buen sistema de calefacción central”
explica un genocida gondoriano, que en los juicios de Sotoancho
fue condenado a pedir disculpas sinceras a cinco hobbits de su
elección.
Al principio, los hobbits se mostraron
contentos con su nuevo estilo de muerte, pero después de unos
meses comenzaron a comprender que más allá de la muerte no había
nada, salvo un pequeño bar de carretera que no queda muy bien
parado en la última edición de la guía Michellin. Finalmente la
ayuda del resto de razas de la Tierra Media (interesadas en
utilizar a los hobbits como mano de obra barata) logró la
liberación del pueblo mediano.
Nota: El autor del texto se
desvincula ideológicamente de las múltiples atrocidades
históricas cometidas por la imperfecta raza humana.
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