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“Los hobbits apestan, no puedes pasar un
minuto al lado de uno de ellos sin sentir unas ganas terribles
de aplastarle la cabeza contra una roca”. Estas rotundas
palabras pertenecen a la Enciclopedia de la Tierra Media
elaborada por el elfo ilustrado Filigrin Undómiel en los albores
de la Segunda Edad.
Los hobbits han sido una raza prácticamente
desconocida hasta la Guerra del Anillo. Hombres y elfos sabían
de su existencia, pero huían de la presencia de los hobbits como
de una manada de mofetas viudas.
El lamentable papel protagonista que tuvieron
estas criaturas en la destrucción del anillo único ha permitido
descubrir algo sobre su historia y sus costumbres. Según comenta
el antropólogo Eothen Fagor, los hobbits descienden del cruce de
una rata albina con un jabalí adolescente. Suelen vivir en
agujeros bajo tierra como los gusanos y son famosos por su
reducido tamaño, su sobrepeso, su olor nauseabundo y sus
horribles pies peludos.
A los hobbits no les gusta la aventura y se
les ve poco fuera de La Comarca (una especie de ghetto que sirve
de nido reproductivo a estas criaturas). La mayoría no termina
los estudios de primaría y mucho menos acuden a la universidad.
Los hobbits se dividen en tres ramas: los pelosos, los ladrones
y los agentes de seguros; todas igual de horribles e
incompetentes.
Suelen pasar sus ratos libres (24 horas al
día) fumando hierba y escuchando a los Scorpions. La hierba de
La Comarca tiene fama en todo Arda por su gusto rancio y su
capacidad psicodélica. Además de buenos fumadores estos seres
venderían a sus madres por una buena cerveza, de hecho son los
mayores importadores de esta bebida de toda la Tierra Media.
Aunque no han tenido demasiado trato con el
resto de razas, durante la Tercera Edad el rey Valcar de Gondor
intentó exterminarlos al creerlos racialmente inferiores y
culpables del cambio climático.
El más famoso hobbit fue Frodo Bolsón, a
quien se le atribuye el mérito de haber sido el portador del
anillo, aunque descubrimientos posteriores demostraron que en
realidad el anillo lo portó a él.
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